PAWE? FAFARA "LA ??POCA DE LA SOLIDARIDAD"

LA ??POCA DE LA SOLIDARIDAD

Pawe?? F?fara
Redactor jefe de ??The Times Polonia?

Los acontecimientos y situaciones que todav?a hoy provocan emociones exageradas porque enfrentan a sus participantes y testigos, llenar??n dentro de unas d?cadas las hojas de los libros tradicionales y puede que tambi?n las pantallas electr??nicas de plasma en forma de figuras de h?roes a los que se dedican monumentos y tambi?n de traidores de nuestra epopeya del siglo XX. A la narraci??n contempor??nea le encanta contar el pasado a trav?s del prisma de sus protagonistas. En primer plano se encuentran los dirigentes. No sin raz??n, pero no es posible comprender la historia sin lo que une y separa a las personas de cada periodo hist??rico. Sin un intento de destilaci??n del esp?ritu de la ?poca que impulsa a la acci??n a las sociedades y a las naciones en el momento en que surgen ante ellos retos mayores que la cotidianeidad. Cuando miramos desde dicha perspectiva estas dos fechas del siglo XX - los a??os 1939 y 1989 -,  tan importantes para Polonia y para lo polaco, vemos no s??lo ya a los protagonistas sino todo lo que, al faltarnos, nos privaba primero de libertad, y que al explotar a??os m??s tarde nos ayud?? a recuperar la libertad.

Cuando perdimos la libertad en 1939 lo que menos nos faltaban eran las armas, los planes o la t??ctica adecuada. Lo que m??s nos faltaba era la esencia de la humanidad, lo que une a unas personas con otras cuando se encuentran en una situaci??n de peligro. Lo que cincuenta a??os m??s tarde devolvi?? a Polonia y a todo el especio europeo al mundo libre.

Por lo tanto, si alguien me pregunta cu??l fue el verdadero motor de la historia del siglo XX, no dudo en responder que la traici??n, y su posterior rectificaci??n. La ?poca de abandonar a su suerte a los m??s d?biles, la ?poca del triunfo de los c??lculos pol?ticos, del cinismo, de la victoria de la vileza, incluso cuando en el platillo de la balanza se encontraban millones de vidas humanas. Y despu?s la ?poca en la que el mal fue vencido no por el ej?rcito y por medio de sangrientas batallas sino por el regreso adonde se origina lo humano. A la solidaridad. A la solidaridad social.
No s??lo Polonia fue traicionada de esta forma. Muchas naciones europeas y del mundo tuvieron su a??o 1939. El Holocausto, que afect?? en mayor medida a los habitantes de nuestro pa?s, a los jud?os polacos; anteriormente el exterminio de los armenios o el hambre provocada por Stalin en Ucrania, son crueldades de car??cter excepcional incluso en el trasfondo de la historia de la humanidad. Pero, ?acaso habr?an sido posibles tales atrocidades sin el consentimiento del mal a menor escala? Desde principios de siglo la falta de solidaridad con las minor?as y con los indefensos, los perjudicados y los perseguidos abri?? el camino a los totalitarismos del siglo XX. Si no te opones al mal menor, si no protestas y no defiendes a las v?ctimas, permites que el mal mayor crezca. Cuando consideramos acontecimientos como el Pacto de Munich como si se tratara de una victoria de la paz estamos permitiendo la inmunidad en los acontecimientos a mayor escala.

Cuando en 1939 los aviones alemanes bombardearon Polonia, en la frontera franco-alemana continu?? la despreocupaci??n veraniega. Francia, aliada de Polonia, aunque hab?a prometido protegernos en caso de guerra entre Alemania y Polonia, nos traicion??. De igual manera nos abandon?? Gran Breta??a en los momentos dif?ciles. Dos grandes pa?ses renunciaron a la solidaridad por comodidad, en aras de la paz y por un fr?o c??lculo pol?tico.

Francia pag?? despu?s un alto precio por esta traici??n. Un destino parecido habr?a encontrado tambi?n Gran Breta??a si no hubiera sido por el apoyo y la solidaridad de muchas otras naciones, tambi?n por parte de los polacos, que lucharon con entrega por la paz. Pese a los sufrimientos provocados por la guerra, esta lecci??n de solidaridad y sobre la traici??n no fue lo suficientemente asimilada por los europeos. Aunque el esfuerzo polaco realizado para derrotar al Tercer Reich fue menor ??nicamente respecto al de la Uni??n Sovi?tica, al de los norteamericanos y al de los ingleses, tras la guerra Polonia qued?? abandonada a su suerte. De nuevo se produjo la falta de solidaridad.
La realpolitik (pol?tica real) result?? de mayor importancia que la pol?tica fundamentada en los valores. De estas acciones de Occidente basadas en la falta de perspectiva a largo plazo se daba cuenta parte de las ?lites que participaban en el discurso p??blico. Por desgracia las voces como la de Arthur Bliss Lane, antiguo embajador de Estados Unidos en Varsovia, que en protesta abandon?? su cargo diplom??tico y public?? en 1948 el conocido libro ??He visto a Polonia traicionada?, no pudieron influir de ninguna manera  para hacer cambiar la pol?tica de las potencias occidentales. Por ello hacen bien los pol?ticos polacos que, como el primer ministro Donald Tusk en Munich, aprovechan toda ocasi??n para recordar a los dirigentes occidentales que ??la solidaridad indica valor, pero si triunfa el ego?smo en vez de la solidaridad significa que triunfa la cobard?a, y entonces nuestros sue??os sobre la paz y sobre un mundo seguro resultan ser un espejismo?.

La falta de solidaridad fue la causa de la mayor parte del mal del siglo XX. Pero la solidaridad que empez?? a surgir como ant?tesis del puro y fr?o c??lculo pol?tico y del cinismo pol?tico que contribuy?? a que los dictadores enloquecidos lograran hacer reales los frutos enfermos de su imaginaci??n degenerada, devolvieron poco a poco la esperanza al mundo. El restablecimiento de la dignidad, de la confraternidad, de la justicia, comenzaron de nuevo a sacar a la luz a esa parte de la humanidad que tuvo la mala suerte de encontrarse del lado malo del tel??n de acero.

El principio de este nuevo tipo de pensamiento fue la creaci??n por parte de siete pa?ses de la Uni??n del Atl??ntico Norte hace 60 a??os. Por primera vez, estados democr??ticos se decidieron a defender su libertad de manera solidaria (??una agresi??n armada contra la libertad de uno o varios pa?ses de Europa o Norteam?rica ser?? considerada un ataque contra todos nosotros?). Debido a su sometimiento a la fuerza pol?tica hicieron falta nada menos que cincuenta a??os para que Polonia se uniera tambi?n a esta comunidad de naciones libres. Tampoco fue mucho m??s breve el camino polaco a las instituciones econ??micas europeas. El ego?smo y la cobard?a de una generaci??n de pol?ticos tuvieron como resultado que casi tres generaciones de polacos y otros habitantes de Europa Central quedaran condenados a la vida en la oscuridad.   
En Europa y en Polonia la lucha por los ideales de libertad e igualdad se pag?? con la sangre de cientos de v?ctimas de las sucesivas revueltas obreras y con la persecuci??n de los militantes a favor de la independencia. Sin embargo, cuando lo polacos concentraron su rebeli??n, sus deseos y sue??os en una ??nica palabra ?? solidaridad -, que encerraba el sentido de todo un pasado de logros humanos, nada volvi?? a ser lo mismo. Los a??os 80 marcaron el regreso a la solidaridad. A todos los niveles. Polonia despert?? la solidaridad, pero a las ra?ces solidarias comenzaron a volver tambi?n los dirigentes de los pa?ses libres.
En septiembre de 1981, en el primer congreso del Sindicato Independiente Aut??nomo de Solidaridad, sus dirigentes, orientados por una excepcional intuici??n, redactaron el ??Mensaje a los trabajadores de Europa del Este?. Los representantes del movimiento que inclu?a a 10 millones de polacos expresaron su apoyo a las aspiraciones de libertad de las naciones al otro lado del tel??n de acero. Las ideas y las palabras eran lo que los dirigentes comunistas m??s tem?an en aquel entonces. Intentaron detener el esp?ritu de los tiempos, pero incluso el ataque contra ??Solidarno???? que se llev?? a cabo durante la ley marcial en Polonia ya no pudo salvar un sistema que hab?a sido construido en base a la traici??n de Yalta. En junio de 1987, durante la tercera peregrinaci??n a su pa?s, Juan Pablo II se vio obligado oficialmente a evitar el uso del nombre del ilegalizado sindicato ??Solidarno????. Pese a ello, con su actuaci??n impuls?? una vez m??s la fe de los polacos en la fuerza de la solidaridad. Entonces predic?? que ??la solidariedad tambi?n desencadena la lucha, pero no se trata nunca de la lucha contra el otro. (...) Es la lucha por el hombre, por sus derechos, por su verdadero desarrollo: la lucha por una forma m??s madura de vida humana?. El mensaje papal contribuy?? al gran cambio del a??o 1989.

No s??lo los polacos sino todas las dem??s naciones que quisieron abandonar la dominaci??n sovi?tica tuvieron una suerte poco frecuente en la historia. Adem??s del apoyo de Juan Pablo II, pudieron contar tambi?n con el impulso de Ronald Reagan. El presidente norteamericano no fue un dirigente c?nico, dispuesto a sacrificar a otros a favor de sus propios intereses. Sab?a que ??la libertad ser?? la vencedora?. Por ello en su discurso en Berl?n en 1987, que se convirti?? en s?mbolo de su determinaci??n en la lucha por la devoluci??n de la libertad y la unidad a Europa, inst?? a Mijail Gorbachov a la desmantelaci??n del muro de Berl?n. Si el Papa polaco cre?a que la clave para desmontar el sistema comunista era el generar solidaridad, de la misma manera el presidente norteamericano estaba convencido de que la manera de alcanzar la uni??n de Europa era lograr la unificaci??n de Alemania. Con ocasi??n de la celebraci??n de los veinte a??os del ??Oto??o de los Pueblos? en Europa, vale la pena recordar a estas dos grandes figuras, sin las cuales las esperanzas de millones de personas podr?an haberse apagado por largo tiempo.

Los acontecimientos de 1989 mostraron a los europeos que en gran medida sus destinos est??n unidos. Es cierto que los cambios necesitaron ??nueve a??os en Polonia, nueve meses en Hungr?a y en Checoslovaquia nueve d?as?, pero al final el resultado fue parecido en toda Europa Central. Los nuevos intentos de divisi??n y de intimidaci??n esta vez no funcionaron. Hace veinte a??os result?? que era posible ganar manteni?ndose unidos y en frente com??n contra el otro.
La uni??n de valores y de intereses hizo posible que estos pa?ses pudieran entrar a formar parte de la OTAN y de la Uni??n Europea. Por eso, sobre todo en momentos como hoy, cuando la crisis econ??mica se extiende por el mundo, no podemos enga??arnos pensando que unos pueden conseguir algo a costa de otros. Igual que en 1939 y 1989, tambi?n ahora la solidaridad es la ??nica forma de que todos ganen lo m??s posible. Y as? ser?? siempre que lleguen momentos dif?ciles. Y la historia no nos ahorra nunca este tipo de momentos. Pobres de nosotros si volvemos a olvidarlo en el futuro. 

El texto es uno de los cuatro ensayos inspirados en el 70? aniversario de la Segunda Guerra Mundial y en el 20? aniversario de la obtenci??n de la libertad por Polonia y de la ca?da del comunismo que van a acompa??ar la edici??n conmemorativa de la III Sinfon?a de M. H. G??recki, publicada en formato Blu-ray por el Centro Nacional de Cultura.

organisers:
Ministerstwo Kultury i Dziedzictwa NarodowegoNarodowe Centrum Kultury